martes, 4 de marzo de 2008

QUÉ POQUITO QUEDA...

Estos calores primaverales nos recuerdan que queda muy poco, poquísimo...
La entrega de nuestro querido Júa está a la vuelta de la esquina.
La ilustrísima taberna de El Rinconcillo se prepara para el acto solemne de entrega de este importante galardón del mundo cofrade, este año, como ya hemos apuntado, para D. Antonio Santiago, capataz de Sevilla.
El motivo: "Sin él, no hubiera sido posible..."
Pero hay que reconocer algo.
Lo mejor, no es eso.
Lo mejor no es ese sábado de gloria cofrade que vamos a pasar, (¡oohhh, qué cosa más grande mi armaaa!), si no que esto es un anuncio más, una señal, un signo de que lo más grande está por llegar...
Una semana después, nuestro Señor de la Sagrada Cena, nuestro Júa y su misterio, se pasearán por Sevilla entre un goteo de capirotes blancos, además de ese cristo humillado sentado en una peña y Subterráneo eterna bajo palio.
Sí.
Una semana después estaremos allí, es esa misma esquina del Rinconcillo.
En la gloria.
Con los nuestros.
Con nuestra gente.
Por que así tiene que ser siempre, un año tras otro...
Por que sin cada uno de nosotros, eso no sería posible...
Y por que todos los años hay que dar gracias a Dios por estar ahí, un año más...
Entre tu gente.
Con los tuyos...

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