martes, 24 de junio de 2008

VA POR TI, HERMANO...

Poco a poco.

Despacito...

Tu vida ha sido una chicotá de artista, de costalero bueno.
De costalero de corazón, de alma, de pasión grande por la trabajadera y por tu Esperanza, tu Subterráneo...

Tú sabes igual que yo que la vida no es más que eso. Un Domingo de Ramos de gloria, de gente buena, de música de Tejera, de olor a costal, pero también de momentos duros, de apretar los dientes y ayudar al compañero, -que a veces es tu fijador el que tiene problemas, no tú-, y de hacer las cosas bien, suaves, con mimo, con el arte costalero que solo saben los que nacieron con esa sevillanía Macarena.

Hoy tu Señora del Subterráneo te ha llamado inesperadamente.

Hoy el martillo ha sonado para tí hermano.

El paso ha arriao como un clavel y ya estas con tanta y tanta gente buena que, como tú, llevó en vida el escudo de tu hermandad grabado en el corazón.

Ya estas con esa gente del Cielo que tuvieron a tu Virgen por bandera.

Te recordaremos siempre, siempre...

En muchos rincones de nuestra Sevilla.

No sé...
En el Vizcaíno, en el bar La Esperanza, los domingos de fútbol con tu camiseta del Betis, andando por tu calle Feria, en tu basílica, dando un paseo con tu Mari...

Te recordaremos tomando algo y hablando de las cosas que nos gustaban, de nuestra hermandad, de nuestro paso y de nuestra cuadrilla...

Pero sobre todo te recordaremos con Subterráneo.

Mandando su paso.
Escuchando esas palabras tuyas que no salían de tu boca, sino de tu corazón bueno: ¡Qué bien trabajao mi arma...!
Disfrutando, -que nadie lo hacía como tú-, de ese movimiento de palio morao y de ese ascua de luz que era su candelería encendida.
La misma candelería de luz que iluminaba tus ojos llorosos cuando estabas delante de Ella, haciendo las cosas con el cariño y la pasión que solo la gente de abajo sabe...

En fin hermano...

Hoy tu paso ya ha entrado.

Ya has salido debajo de él y te has encontrado con la gloria, con el cuello abierto como un clavel de amor mirando los ojos de esa madre buena que nos quiere tanto.
Ya estas en la Gloria, con Dios, con tu Esperanza, con tu Subterráneo.
Ya ha terminado tu trabajo bien hecho.
Nosotros no te olvidaremos.
Hasta luego amigo.

Esperamos verte algún día de nuevo, allí en el Cielo, con los nuestros.

De momento, toma este abrazo de hermano y este beso que te doy entre lágrimas por que, a pesar de que un día espero verte, ahora tengo que hacerme la idea de lo contrario.

Hasta la próxima querido Pepe.

Descansa en paz.



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